Siempre se ha dicho que en tu armario jamás debería faltar un vaquero, una chaqueta negra, un «LBD», es decir un vestido negro y una camisa blanca. Se entiende que la mejor versión de cada una de estas prendas.
Hoy os muestro fotos de una de mis prendas favoritas, uno de esos básicos imprescindibles, la camisa blanca.
Qué decir de ella. De corte clásico o romántico, de estilo masculino, con transparencias, estilo kimono que tanto se lleva en estos últimos tiempos, más amplias o más ajustadas, con bolsillos o sin ellos, manga larga o corta, y en casi toda la variedad de tejidos. Existen mil versiones que hacen de esta prenda la más interesante de tu vestidor. ¿Y hay algo mas sexy que una camisa inocentemente desabrochada? Yo lo dudo mucho.
¿Quién no recuerda a Rania de Jordania caminando por el paseillo de entrada a la boda de los principes? ¿Se puede ir más elegante o tener más glamour? Para mí sin duda fue la mejor ese día.
Con jeans, bajo una americana o un traje, con falda y con shorts. Puedes adaptarla a cualquier ocasión, tanto de día o de noche, bien combinada es perfecta en cualquier circunstancia. Y no falla.
Yo me declaro fan absoluta de esta prenda. En mi armario abundan, en muchos estilos. No es que se pueda, es que se debe ser elegante simplemente vistiendo una camisa blanca y unos jeans.
Ya sabéis, nunca estaréis fuera de temporada y sí a la moda vistiendo una camisa blanca. Siempre será una buena elección en cualquier estilismo.
«Lo que decidas hacer, asegúrate que te hace feliz»
«Una vez al año ve a algún lugar en el que no hayas estado antes». Dalai Lama.
Este pasado fín de semana tocó escapadita. Creo que viajar es una de las mejores cosas que existen, de las mejores escuelas, a mi me encanta y siempre que puedo aprovecho cualquier ocasión para hacerlo.
Con este post aprovecho para contaros mi viaje y mostraros un poquito más de mí, cosa que no había hecho hasta ahora. Así que aquí va…
El lugar elegido en esta ocasión fué Berlín, una de las capitales europeas más interesantes en la actualidad. Y el viaje de tres días, de jueves a domingo.
El día que llegamos nos dió tiempo para poco al llegar allí bien entrada la tarde, pero aprovechando que nuestro hotel estaba bastante céntrico dimos un paseo y cenamos por los alrededores de Alexanderplatz, gran plaza y atracción turística situada en el centro de la ciudad, además de punto de encuentro en casi todas las ocasiones.
El viernes después de un abundante desayuno, fundamental para mí si voy a pasar un día sin parar, nos dispusimos a pasar la jornada conociendo los sitios imprescindibles de la ciudad.
Comenzamos con los orígenes de Berlín en el barrio de San Nicolás. Seguimos hacia la Isla de los Museos, uno de los conjuntos museísticos más importantes del mundo y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y la catedral protestante de Berlín. (Intentamos por la tarde visitar el museo de Pérgamo, pero por únicamente cinco minutos no pudimos comprar el ticket de entrada. Lloramos un poco a ver si conseguíamos pasar pero fué imposible).
Paseamos por la avenida de los káisers, Unter den Linden, pasando por la Universidad de Humboldt, la Biblioteca Real, la Ópera Estatal y por la que con sus dos iglesias gemelas es sin duda la plaza más bonita de Berlín, la Gendarmenmarkt. El edificio central de la plaza es el Konzerthaus; en el lado norte está la Französischer Dom (Catedral Francesa) y en el lado sur la Deutscher Dom (Catedral Alemana).
Conocimos los detalles de la subida de Hitler al poder y vimos los restos del cuartel general de la GESTAPO, lo que queda del famoso muro de Berlín y el Checkpoint Charlie, que era uno de los puntos para cruzar de un lado al otro de Berlín en la época del muro, y donde se puede ver todavía en el suelo por donde pasaba el mismo. Y recordamos el Holocausto Judío con su monumento conmemorativo.
El Monumento al Holocáusto es un laberinto que recuerda la triste historia que marcó a todo un pueblo durante aquellos tenebrosos años de la II Guera Mundial. A mi personalmente me pareció sobrecogedor. Al igual que otros muchos monumentos está construido como símbolo del arrepentimiento que han demostrado los alemanes tras su oscuro episodio en la historia. Está compuesto por 2.711 losas de hormigón que ocupan una superficie de 19.000 metros cuadrados. Las losas tienen distintas alturas y están diseñadas para crear una atmósfera incómoda y confusa. Ha sido incluso más criticado que alabado. Por su cercanía a la Puerta de Brandemburgo (unos cien metros), por su nombre (qué pasa con el resto de las personas no judías que también estuvieron discriminadas), por el material que está construido o incluso por la empresa que lo levantó.
Antes de llegar y finalizar la excursión del día en la Puerta de Brandemburgo vimos también la espectacular Potsdamer Platz, una de las plazas más bulliciosas de Berlín en el pasado que quedó arrasada durante la Segunda Guerra Mundial y partida en dos por el muro de Berlín. Posee el primer semáforo de Europa.
La visita terminó en la famosa Puerta de Brandenburgo, antigua puerta de entrada a Berlín y convertida en símbolo de la unidad de Alemania desde la caída del Muro.
El sábado por la mañana fuimos a conocer el campo de concentración de Sachsenhausen y por la tarde dimos un paseo por el barrio judio.
Del campo de concentración prefiero no comentar mucho, ni mostraré fotos, pero os podéis imaginar la duerza del sitio. Yo personalmente tenía muchos reparos, pero por muy complicada que fuera la visita, mal que nos pese es historia, y había que conocerlo estando allí.
Al estar éste en las afueras de la ciudad, entre que llegamos, visitamos y volvimos, la excursión terminó pasadas las cuatro de la tarde, por lo que sin tiempo siquiera para comer comenzamos la visita al barrio judio, famoso por sus patios y galerías de arte.
Qué decir de el, me encantó. La comunidad judía siempre ha estado presente desde la fundación de la ciudad, si bien es cierto que ha tenido sus buenos y malos momentos, siendo tristemente por todos conocido el periodo más oscuro y cruel, el Nazismo.
Punto en el que tuvieron lugar los fatales acontecimientos de La Noche de los Cristales Rotos, hoy en día es uno de los lugares más queridos y carismáticos de Berlín.
Barrio de gran riqueza arquitectónica, es una de las zonas más visitadas en la actualidad. La Nueva Sinagoga, construida entre 1859 y 1866, y en la que destaca su cúpula dorada me pareció una maravilla, lástima que se nos hizo de noche y las fotos no reflejan bien la belleza de la misma y de la zona en general por la falta de luz.
Poblado de monumentos conmemorativos, el que más me llamó la atención fue el llamado «Piedras del tropiezo» (abajo podéis ver foto), consistente en unas placas de bronce del tamaño de una piedra que identifican por su nombre a víctimas de los nazis frente a sus antiguas viviendas. Su nombre se debe a que uno se topa con ellas cuando camina por la ciudad. 5.000 adoquines dorados se estiman en Berlín y 40.000 más repartidos en centenares de ciudades europeas de Polonia, Hungría, Ucrania, Noruega e Italia. Este proyecto sigue en marcha en la actualidad.
Mención especial merece por su lado humano Otto Weidt, que creó un taller de fabricación de cepillos y escobas en el que empleaba a ciegos y sordos con el afán de que allí pudieran aprender oficios y valerse por sí mismos. Posteriormente comenzó a cobijar a ciegos y sordos que, además, fueran judíos. Y que en los peores momentos de persecución llegó a esconder a familias enteras en su taller, sobornando a funcionarios para conseguir documentación falsa y documentos de trabajo. Vendía parte de su producción en el mercado negro por conseguir dinero extra y comprar alimentos para las personas a las que acogía. Su historía aparece reflejada en su museo-taller.
Y en este sitio tan especial terminó nuestro intenso día de excursiones. Tocó cenar algo con una típica cerveza alemana y a descansar.
El domingo no dió tiempo para nada, desayuno en el hotel, con sonrisa incluida en el buffet y camino al aeropuerto para regresar a Madrid.
Por muy cansada que vuelva a casa en este tipo de viajes en los que no paras ni un segundo por aprovechar el tiempo al máximo, siempre merecen la pena. Ahora a esperar al próximo…
Podría contaros más cosas pero este post sería ya demasiado denso, así que hasta aquí mi crónica. Espero que os haya gustado.
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Como la música me encanta os voy a dejar con una canción que me tiene totalmente enganchada.
En muchas ocasiones una imagen dice más que mil palabras. Primer post dedicado a ellas, las fotos.
Me encanta el buen tiempo, y si hay un estilo que yo personalmente asocio al mismo es el denominado bohemio, un tipo de moda nacido en los albores del siglo XIX asociado a gente artista e intelectual que rechazaba los valores morales tradicionales y vivían una vida sin corsés establecidos. No era considerado moda en los estándares que imperaban en el momento, más bien se usaba por comodidad y como ataque a las normas de vestir tradicionales.
Hoy en día el estilo bohemio está más de moda que nunca, tendencia a la que se ha dotado de un aire de glamour y sofisticación al ponerle la etiqueta «boho-chic».
Desde hace muchos años soy adicta al «pildoreo vario», esas pastillas llamadas complementos vitamínicos y que gracias a ellas nuestra apariencia física resplandece. Por no decir nuestro interior.
Me basta leer un eslogan en alguna revista o similar tipo «resultados visibles la segunda semana» o «consigue el bronceado más intenso» que ahí estoy yo, en la farmacia, herbolario o sección de parafarmacia de centro comercial más cercano comprando el suplemento en cuestión. Me he encontrado en más de una temporada con tres tipos de complejos distintos, que si el pelo, que si la piel, que si el control del peso, que si el antienvejecimiento, o que si la preparación, intensificación o mantenimiento del bronceado. Vamos, para todos los gustos. Y a esto añádele la dificultad de tener distintos horarios de ingesta, con lo que ello implica.
Por la mañana y por la noche toca pelo, piel y regeneración celular gracias a la uva, el aceite de onagra, la levadura, la vitamina B o la zanahoria . Y mediodía y noche antes de comer o cenar suplemento adelgazante con la alcahofa y el chitosán, como si no fuera mucho más efectivo en muchos casos llevar una dieta equilibrada y dedicarte a comer de manera más saludable.
Después está la preocupación de no saltarte ninguna toma. Yo cuando empiezo a fallar con un simple olvido mal voy, no me sucede una vez, se convierte en algo continuo. ¿Y qué pasa? Que la regla básica de la efectividad es ser constante. Malo.
Mención aparte merece cuando sales de viaje, sea un fin de semana o un mes. Salir de casa es lo peor. El bolso se convierte en recipiente de píldoras y tabletas o sobres varios. Puedes hacer dos cosas, o llevarte la caja entera, o dedicarte previamente a contar el número de píldoras que vas a necesitar durante los días que vas a estar fuera. Y en ambas opciones, ¿para qué? Ya te lo digo, para nada. En mi caso el número de días en los que he tomado el complemento de rigor durante los días que he estado fuera han sido exáctamente dos. Así que he decidido que cuando salga de casa mi bolso solo va a llevar las cosas varias que llevamos las mujeres, que no son pocas, tipo monedero, pintalabios, móvil y ese etc más o menos largo según la elección cada una. Eso sí, lo decidí hace quince días y por desgracia no he podido todavía llevarlo a cabo.
Pero en resumen, aunque haya reducido de manera considerable el número de complementos vitamínicos que tomo en mi día a día nunca los dejaré, ya son parte de mí. Y os diré algo, jamás se me rompe una uña, tengo una piel bastante aceptable, y a pesar de la caída típica en los cambios de estación, cuando alguien a quien no he visto desde hace tiempo me ve lo primero que me dice es: menudo melenón. Este comentario me compensa todo lo demás.